“En 1997 un buen cliente me hacía el encargo de buscar una finca para él y su familia. En mi primera visita al entonces, para mí, desconocido pueblo de Las Vegas, al llegar a la puerta de entrada de Finca Vegas, me sentí abrumado por el aroma de las flores de los mandarinos que flanqueaban como soldados el camino de entrada de esta hermosa finca."
Mi corazón se quedó ahí y tuve la sensación ... ese día ... que algún día esa finca sería mía. En 2003 mi sueño se hizo realidad, "Finca Vegas" pasaba a ser propiedad de la familia Weytjens. Se hizo un arduo trabajo y mucha inversión y hoy en día aparte de ser una finca agrícola, es el núcleo de reuniones y celebraciones.
En 2005, nuestro hijo mayor Anthony decidió estudiar enología en la Universidad de Burdeos. Un padre no puede tener un sueño más hermoso, mi pasión se transmitiría de manera profesional a las próximas generaciones.’’